El "revival" de la revolución pingüina: cómo se organizan los NUEVOS LIDERES
No tienen jerarquías centralizadas ni dirigentes nacionales: "No queremos caudillos", aseguran.Herederos de la ACES en Santiago se mueven en 4 grandes grupos.Ocupan los computadores de sus propios colegios para coordinar tomas y movilizaciones. Ya iniciaron contactos con universitarios.
Los computadores de sus propios colegios son, en este minuto, el mayor aliado de los estudiantes secundarios en toma.
Desde allí se contactan vía mail o chat con compañeros de otros colegios para coordinar las acciones de protesta que comenzaron a levantar la semana pasada en contra de la Ley General de Educación (LGE) y que hoy terminaron de instalar al ocupar 10 colegios de la capital. Entre ellos, varios emblemáticos que a principios de semana realizaron manifestaciones "para calentar motores".
No hay una cara visible para el movimiento secundario, como sí ocurrió cuando partió la "revolución pingüina" en mayo del año 2006, liderada por César Valenzuela, Karina Delfino o "la Jechu" (María Jesús Sanhueza).
Admiten que se han cuidado de no "quemarse" ante la opinión pública y de "cuidar los egos dentro del movimiento, porque aquí no hay líderes, sino voceros. No queremos caudillos".
Lo que quieren es "botar" la LGE que se tramita en el Congreso, y se manifiestan desilusionados con los anuncios de la Presidenta Bachelet: dicen que "los dejaron de lado".
4 grandes grupos lideran
Lo primero que aclaran es que no hay orgánicas a las cuales responder, como sí ocurrió hace dos años, donde todos se aglutinaban en torno a la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, una suerte de Feses del siglo XXI).
"La ACES se quebró el año pasado, y hoy, en la Región Metropolitana, hay 4 grandes grupos que confluyen en una suerte de asamblea tratando de levantar una orgánica regional", explican.
Una de ellas es la Asamblea General de Estudiantes Secundarios (AGES), que reúne a los liceos emblemáticos. La otra es la ProConfer, la tercera es el cordón Ñuñoa (que reúne a colegios de esa comuna), y la ASO (Asamblea Sur-Oriente). Este último grupo -que acumula mayor cantidad de colegios al coordinar establecimientos de La Florida y Puente Alto- se contacta activamente con universitarios de la Usach, Arcis, Universidad de Chile y Academia de Humanismo Cristiano.
Desde el mundo universitario advierten que "el movimiento secundario está súper bien parado, y vemos que la coordinación existe entre ellos mucho más de lo que se piensa".
Sin embargo, la orgánica no está exenta de problemas internos. Por ejemplo, en los colegios emblemáticos no siempre los presidentes de los centros de alumnos son los voceros de las tomas.
De hecho, en el Instituto Nacional y en el Liceo de Aplicación los líderes de las tomas sobrepasaron a la dirigencia electa y finalmente primó la decisión adoptada por las "asambleas de toma", las que ratificaron las ocupaciones.
Alianzas entre establecimientos
Las decisiones de las tomas, explican, las resuelven los propios estudiantes en sus reuniones de asamblea. Normalmente, a esas reuniones -dirigidas por los voceros- concurren entre 80 y 100 alumnos.
A esas reuniones se convoca vía mail o por teléfono con no más de 24 horas de anticipación. "Allí llegan representantes de colegios y universidades, y se filtra un poco a la gente que entra. Ahí es donde se zanjan las decisiones colectivas", cuentan.
La postura de cada colegio es previamente acordada en reuniones de asambleas de colegio, donde los voceros informan lo que está pasando y cómo se vincula el colegio con otros establecimientos. "Al final, la decisión de la toma mucho tiene que ver con el clima interno, pero también con cómo se ve el panorama en el barrio. Uno sabe en qué están en el colegio de la esquina y en el de más allá. Eso pesa", cuentan.
Además, dicen, "uno pide ropa prestada, es decir apoyo de otros lados, y eso incluye a otros liceos y también a universitarios. Nos coordinamos para subir al colegio (tomárselo) junto con otros dos o tres, para que sea efectivo".
Así, también, hacen "alianzas" para informar lo que pasa en otro establecimiento. Por ejemplo, a principios de esta semana amanecieron tomados el Instituto Nacional y el Liceo de Aplicación. En medio de una reunión donde se votaba la ratificación de la toma participaban alumnos del Aplicación, quienes apenas Carabineros desalojó a los institutanos corrieron hasta su colegio a avisar lo que estaba ocurriendo.
Pero su movimiento no se agota entre sus compañeros de liceo. También han logrado "mover" a los universitarios, gracias a que "muchos de los dirigentes del 2006 y 2007 hoy son alumnos de primer y segundo año en las universidades, los que mantienen vínculos con los pingüinos y se mueven dentro".
Además, explican, "como en cada universidad hay atados internos, aprovechan. En una de ésas nos ponemos todos de acuerdo y hacemos una sola gran demanda".
Con no poco recelo admiten que "queríamos sólo hacer un llamado de atención al gobierno para el 21 de mayo, pero prendió más de lo que muchos imaginamos. Ahora hay que aprovechar el impulso".
Por eso, ayer comenzaron a hacer un catastro y a crear comisiones de trabajo "intercolegios" para movilizaciones y tomas. Hoy, en tanto, se reunirán en asamblea con los universitarios con quienes pretenden hacer alianza.
En lo que respecta a alimentación y seguridad, "se verá en cada territorio, es decir en cada colegio, porque ya hay conciencia clara de qué significa este proceso, ya que el 2006 era más una suerte de prueba. Ahora todos saben qué implica y el tema de las demandas está instalado".
Y agregan: "hay que ver cómo nos va en esta pasada".
David Rojas, Confederación Suiza: "Los del 2006 se farandulizaron"
"Estoy en contra de la farandulización de los líderes estudiantiles. Prefiero mantenerme al margen de cualquier entrevista personal. Sólo hablaré en nombre de la asamblea y de los estudiantes".
Así responde David Rojas, alumno de 4° medio del Confederación Suiza, cuando le preguntamos por sus gustos y corrientes políticas. Es una de las figuras más fuertes del movimiento estudiantil, y por lo mismo trata de no mostrarse más allá de lo "estrictamente necesario".
El vocero de la Coordinadora Metropolitana de Estudiantes Secundarios no quiere repetir el alto grado de exposición que vivió cuando fue detenido en una de las últimas protestas estudiantiles. Pasó la noche en la 34° Comisaría de Menores, previo a un controvertido paso por la 19° de Providencia, donde -asegura- fue maltratado por un uniformado, lo que incluso fue filmado y ahora está en el sitio de Youtube.
No se siente un referente del movimiento secundario, sólo cree que cumple una labor encomendada por la asamblea: "La gente que trabaja en al asamblea con nosotros me conoce y sabe que yo no busco ser conocido".
De sus gustos y preferencias políticas, cierra la puerta a cualquier diálogo: "Ante todo soy dirigente secundario, mi militancia política responde a mi vida privada. Jamás antepondría mis intereses o los de un partido sobre los de todos los jóvenes que representamos".
Teme que el levantamiento de caudillos o líderes fraccione este movimiento o le haga perder el norte, como críticamente apunta a sus antecesores. "Queremos diferenciarnos de los líderes de la revolución pingüina del 2006, ellos se farandulizaron: iban a programas de televisión o daban entrevistas exclusivas. No mantenían un bajo perfil ni el compromiso con el grupo, como buscamos esta vez".
Gonzalo Hidalgo, de La Salle, se inspira en Tomás Moulian
Tal como su abuelo, dirigente sindical en la década del sesenta, Gonzalo Hidalgo dedica gran parte de su tiempo a trabajar para lograr mayor equidad social en el círculo donde se desenvuelve. Por eso, decidió tomar la vocería de la Asamblea Sur-Oriente (liceos de La Florida y Puente Alto).
El "Shin" -como lo apodó su familia desde pequeño- abraza la causa estudiantil por "la necesidad de generar un cambio real y desde las bases en la Educación". El motivo de su constante lucha -asegura este alumno de 4 medio del Liceo La Salle de La Florida- es "la superación y desarrollo de las clases más desposeídas".
Se define de izquierda, pero se apura en aclarar que no se siente identificado con ningún partido político: "No me interesa, no quiero sentirme amarrado a nada".
Reconoce en Tomás Moulian, y en su "Chile actual: anatomía de un mito", una fuente de inspiración y de ideales.
Para él, "Chile es una continuación del régimen militar, sin los elementos de violencia física".
Por eso se sintió violentado cuando hace menos de un mes, en una manifestación al costado del Museo de Bellas Artes, fue detenido por Carabineros al intentar defender a un estudiante. El hecho le costó 4 horas detenido.
Hace tres días lo visitaron en su casa un abogado y una trabajadora social para decirle que sería citado a la fiscalía por desórdenes. "Pero no estaba haciendo desórdenes, sólo fui en defensa de alguien que se lo llevaban sin razón. Fui a preguntar y me tiraron pa dentro", cuenta.
Maximiliano Núñez, del Nacional: Los políticos "son mis enemigos"
Maximiliano Núñez asumió la presidencia del Centro de Alumnos del Instituto Nacional en marzo de este año porque eso le permite "tener un lugar desde donde luchar por una educación más justa".
Es el mayor de tres hermanos y no le gusta encasillarse en bando político alguno. Menos ser militante en algún partido "porque sería inconsecuente sentirme representado por ellos, porque hoy esas mismas personas son mis enemigos: ellos se interponen a los intereses que sueño alcanzar".
La mayor parte de los días se va del colegio cerca de las 8 de la tarde, ya sea estudiando o trabajando por el centro de alumnos.
No es amante del deporte ni se define hincha de algún equipo: "No me queda tiempo, paso todo el día metido en cosas del colegio".
De promedio 5.9, Maximiliano dice que siempre ha soñado con "una educación de calidad y para todos" y por eso se siente tan identificado con este movimiento. Aparte de su labor como dirigente estudiantil está preparando la PSU, que debe rendir a fin de año si quiere alcanzar el sueño de ingresar a la Universidad de Chile a estudiar Derecho.
"Hoy sólo me enfoco en el movimiento estudiantil y no tengo claro si me gustaría seguir en política. Quiero ser abogado para tener un título profesional, pero no me proyecto por ahora más allá. No admiro a ningún líder político, ni social. No sigo a nadie, creo en mis intereses", dice resuelto.
El gran triunfo de los secundarios "históricos"
Fueron una camada notable. La primera generación de líderes de la "revolución pingüina", en 2006, se caracterizaban por tener un buen manejo comunicacional, capacidad de negociación y espíritu de liderazgo.
Sus nombres aún resuenan: Germán Westhoff (I. Nacional), Karina Delfino (Liceo 1 de Niñas), María Jesús Sanhueza (Carmela Carvajal), César Valenzuela (Confederación Suiza), María Huerta (Insuco), Juan Carlos Herrera o el "comandante Conejo" (Valentín Letelier) y Maximiliano Mellado (Barros Borgoño).
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